
Puede que haya sido sumamente perfecto para lo imperfecto que soy yo. Puede que nunca estuviera a la altura de enamorarte, puede que nunca llegues a entender lo que te quise. Puede que yo sea un loco enamorado que le gusta jugar con su propio corazón, y que luego cuando se me cae de las manos, lloro. Siempre supe que mi futuro no iba a ser contigo, y que yo no era ni mucho menos el hombre de tus sueños. Pero quizás... quizás quise alargarlo más, forzarlo más, porque a mi me gustaba sentir todo eso, me ayudaba a cuidarme más a mi, me ayudaba a ser mejor persona, me ayudaba a soltar toda la mierda que tenía dentro solo con pensar en cómo decirte "te quiero" cada vez que se me pasaba por la cabeza. Cuando te miro a los ojos, no soy dueño de lo que escribo. Desde el primer día que te conocí quise cuidarte, no importaba de que manera, pero siempre has sido mi niño mimado. Siempre me ha gustado darte las buenas noches, o leer tus sms de te echo de menos pasados diez minutos de terminar de hablar. También me gustaba cada vez que me decías que no te gustaban los rubios porque yo me esforzaba por adaptarme a tus necesidades dependiendo del momento, fui tan sumamente subnormal de hasta teñirme el pelo de negro. Puede que las cosas no funcionaran del modo en el que quise, pero, ¿sabes? Tu entraste en mi mundo para recordarme que todos somos especiales y que tenemos que vivir intensamente e intentar reírnos un poco de la vida misma, que de por sí sola nos las hace pasar muy putas. A lo mejor yo no supe llegar a tu corazón pero daría la vida por ti. Si me dicen que cortándome un brazo, tu cumples tus sueños, yo me lo cortaría.
Puede que yo haya sido insignificante, pero para mi todo esto tiene significante, y por supuesto, significado. Ahora eres mi amigo, y serás mucho más. Pero se me rompe el corazón cada vez que hablo en pasado al decir: "Has sido el hombre de mi vida, y no estuve a la altura de enamorarte día tras día".
Pero me conformo no con lo que tengo, si no con lo que tienes tu:
Mi corazón.